Muere el jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria iraní

Este lunes, se reportó que bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel resultaron en la muerte de Majid Khademi, el jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria de Irán. Tanto autoridades israelíes como representantes del propio cuerpo militar iraní confirmaron la noticia.

Según el ejército israelí, Khademi tenía un rol central en la promoción de ataques terroristas y en la vigilancia interna para reprimir protestas. Lo describieron como uno de los comandantes de mayor rango, con vasta experiencia en su campo.

La Guardia Revolucionaria, por su parte, emitió un comunicado calificando a Khademi como “mártir” y denunciando lo que consideran un “ataque terrorista” llevado a cabo por Estados Unidos e Israel en la madrugada del mismo día.

Reacciones y advertencias tras el ataque

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se pronunció sobre la operación, afirmando que se había desmantelado “otro brazo central del régimen terrorista iraní” y que Khademi había asumido su cargo tras la muerte de su antecesor. Además, indicó que durante el mismo operativo también fue eliminado Athar Bakri, un comandante de la Sección 840 de la Fuerza Quds, al que acusó de ser responsable de ataques contra objetivos israelíes en el exterior. Netanyahu advirtió que quienes dirigen el terrorismo contra Israel “pagarán las consecuencias”.

Mientras tanto, Irán no se quedó de brazos cruzados. Inició nuevos ataques con misiles y drones dirigidos a Israel y países del Golfo, aumentando el tono de sus advertencias. El presidente estadounidense, Donald Trump, también lanzó amenazas sobre la destrucción de infraestructuras civiles iraníes, generando denuncias por parte de Teherán sobre posibles “crímenes de guerra”.

Nuevos ataques y riesgo de escalada regional

Más de un mes después de que comenzó este complejo conflicto, que se intensificó a raíz de un ataque conjunto de Washington y Tel Aviv, los enfrentamientos parecen no tener signos de desescalada. Irán siguió lanzando misiles, apuntando a Israel, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. Un ataque en Haifa dejó al menos dos muertos luego de que un misil impactara en un edificio.

Dentro de Irán, se llevaron a cabo ataques que dañaron infraestructuras energéticas en Teherán, afectando el suministro de gas en partes de la ciudad. Además, se reportaron bombardeos en áreas residenciales, lo que llevó a la evacuación de varios hospitales. En Qom, una serie de ataques dejó al menos cinco muertos en un barrio.

El comando militar iraní lanzó una advertencia clara: si continuaban los ataques contra objetivos civiles, las próximas fases de su ofensiva serían “mucho más devastadoras”.

Este conflicto también ha puesto el foco en el estrecho de Ormuz, una zona clave para el transporte de hidrocarburos a nivel mundial. Su cierre, desde el inicio de la guerra, ha provocado un aumento en el precio del petróleo y preocupación por el impacto que esto puede tener en la economía global.

En este contexto, Irán aseguró que está trabajando en un “nuevo orden” en el Golfo Pérsico y advirtió que las condiciones en esa región estratégica “no volverán a ser como antes”, especialmente para Estados Unidos e Israel.

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